Excomandante del ejército implicado en falsos positivos testifica desafiantemente ante la JEP

El controvertido ex jefe del ejército de Colombia intentó permanecer en silencio en el tribunal de crímenes de guerra el miércoles, pero testificó sobre su papel en el asesinato en masa de civiles después de enterarse de que el silencio no era una opción.

La decisión del general retirado Mario Montoya de reservar su derecho a no incriminarse ante la jurisdicción especial para la paz (JEP) ante grandes dilemas legales y éticos.

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Montoya contra la verdad

Mario Montoya (Image: JEP)

Al comienzo de la audiencia, Montoya expresó su «sorpresa» sobre las preguntas «insistentes» y «reiteradas» de la corte sobre su papel como comandante del ejército.

El general admitió que las ejecuciones extrajudiciales que presuntamente ordenó «nunca deberían haber sucedido y nunca deberían repetirse». Después de un monólogo en el que afirmó que sus instrucciones habían sido legales, dijo que era su «contribución a la verdad», después de lo cual, sorprendentemente, dijo que seguía teniendo derecho a guardar silencio.

Los jueces entraron en receso y anunciaron que insistirían en exigir respuestas sobre su ascenso en las filas del ejército y su papel como comandante.

Montoya y sus abogados respondieron que responderían, pero se reservaron el derecho de no incriminar a Montoya.

Al final de las cinco horas de audiencias, el JEP dijo que, a pesar de su negativa inicial a hablar, el general «respondió las preguntas de los magistrados».

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Los dilemas de la corte

(Imagen: JEP)

Se acusa a Montoya de estar detrás de algunos de los crímenes de guerra más horripilantes del conflicto armado y ha prometido a regañadientes decir la verdad. A cambio, está exento de cualquier sentencia de prisión y protegido de la extradición.

Sin embargo, el general parece creer que puede contribuir a la verdad en sus propios términos en lugar de los del sistema de justicia de transición que requieren que diga la verdad, especialmente si esto lo incrimina.

Esto pone a la corte ante un gran dilema ya que su objetivo final es buscar la verdad.

Si el tribunal decide expulsar a Montoya, corre el riesgo de una pena de prisión de 40 años por su presunto papel en el terrorismo, el asesinato en masa de civiles y los vínculos con narcotraficantes y señores de la guerra paramilitares.

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Si expulsa al general, el tribunal perderá cualquier posibilidad de escuchar la versión de un jugador clave en la degeneración del conflicto hasta el punto de que victimizó a casi 9 millones de personas.

Las víctimas han sido escépticas sobre el compromiso de Montoya con la verdad desde el principio. Si bien muchas de las víctimas que principalmente quieren saber la verdad, pocas se opondrán a que se pudra en prisión por el resto de su vida.

Se espera que el general regrese a la corte el jueves para su segundo de tres días de audiencias.

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